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Sociedad Vasco-Navarra
de Patología Digestiva

Historia

SOCIEDAD VASCO-NAVARRA DE APARATO DIGESTIVO

Entre los años sesenta y setenta del siglo pasado, dentro de la Sociedad Española de Patología Digestiva nacieron una serie de sociedades monográficas al calor del deseo de sus socios de estudiar con más asiduidad una temática determinada. Aquellas inquietudes dieron lugar a la aparición de las Sociedades de Hepatología, Endoscopia, Coloproctología y más tarde Ecografía, Trasplante Hepático, etc.

Al mismo tiempo, surgió entre los digestólogos médicos y quirúrgicos de una zona geográfica determinada el deseo de establecer contactos personales con mayor frecuencia, sin esperar a las reuniones anuales, en los que intercambiar sus opiniones ante los problemas más habituales en sus respectivos medios de trabajo.

La idea de crear una sociedad que aproximara a los que ejercían nuestra especialidad, estaba en la mente de muchos. A la sazón había en España varios grupos regionales y en Bilbao la Asociación Vizcaína creada a raíz de las IV Jornadas Hispano Francesas de Aparato Digestivo de 1968 organizadas por Enrique Usobiaga. Es a partir de estos últimos años sesenta y primeros setenta, fundamentalmente con ocasión del XI Congreso Español de Patología Digestiva, celebrado en Bilbao en 1972, cuando los especialistas vizcaínos adquieren una cierta personalidad como grupo.
Pero todo este grupo, se dio cuenta de que era paradójico el que, si conocían y mantenían cordiales relaciones con los especialistas de toda España, apenas conocían salvo excepciones, a sus compañeros más cercanos de Guipúzcoa, Álava y Navarra. Por ello, en 1977, la Junta de la Gastroenterológica Vizcaína decidió convocar en Bilbao una reunión de los especialistas de las provincias citadas.

El primer obstáculo fue hacerse con la lista de los digestólogos. No obstante, apoyados por amigos y conocidos de las cuatro provincias se organizó una Mesa Redonda con representantes de toda procedencia sobre el tema de las Hemorragias digestivas.

Todo parecía que iba a salir redondo pero las cosas se torcieron doce horas antes de la reunión. Los dos ponentes médicos tuvieron simultáneamente un problema grave que impedía su presencia en Bilbao. La mesa quedaba quebrada por dos de sus patas, precisamente las dos de la vertiente médica.
Los miembros de la Gastroenterológica se reunieron telefónicamente, ya que no había tiempo para hacerlo de forma física y tomaron el acuerdo de comunicar al resto de sus compañeros de Bilbao aquella circunstancia, pasarse las cuestiones que el moderador había preparado con el fin de que fueran contestadas en pregunta abierta a la sala.

Al día siguiente, la presidencia del acto inicial se ocupó con una Mesa de edad y al presidente del comité organizador le tocó explicar y pedir excusas por las ausencias.
Acudieron a Bilbao más de sesenta especialistas y el moderador, el doctor Juan Sabas tuvo que hacer prodigios ante la avalancha de preguntas que tuvo. La reunión se cerró con más de veinte comunicaciones.

En la sesión programada para discutir la formación de una Sociedad, pesaron unas prudentes palabras que sugirieron hacer algunas reuniones previas más antes de constituir una sociedad. Era preciso, primero conocerse y después organizarse.

Así fue. Las reuniones se celebraron con cadencia anual por las cuatro capitales. Después de la primera vuelta, al comprobar que la participación eran cada vez más numerosa, en San Sebastián se celebró la reunión constituyente de la Sociedad y Vitoria, a la séptima, la primera reunión oficial de la SVNPD que mantuvo el número siete como número ordinal.

Si en el futuro hay un curioso investigador de su historia, encontrará que desde 1977 la Sociedad Vasco-Navarra de Aparato Digestivo ha debatido temas candentes de Gastroenterología y Hepatología, que han pasado por sus mesas redondas y que han dictado sus lecciones los nombres más señeros de la digestología española y extranjera.

Que han acudido con ponencias y comunicaciones todos los grupos de nuestro pequeño país en una noble emulación y con una loable dedicación y que la calidad científica de sus reuniones ha sido cada vez más depurada.

Que en un plano nacional e internacional, miembros de la sociedad han expuesto los trabajos y experiencias de sus respectivos grupos en toda clase de congresos, reuniones y simposios y que, como prueba del reconocimiento a su calidad humana y científica, están todas las reuniones y congresos de distinto ámbito que se han celebrado en las cuatro regiones de su entorno social.

Pero con ser esto muy importante, hay un aspecto que sus miembros deben cuidar hasta el mimo. Si en algún momento se plantea la pregunta de que, si hay reuniones nacionales, internacionales y universales de sociedades especializadas, subespecializadas, monográficas, monotemáticas, etc., ¿tiene objeto la reunión de una pequeña sociedad con ámbito geográfico de menos de tres millones de personas? ¿Ha descubierto algo importante en estos años? ¿Saben en Boston, en Nueva Delhi, o en Yokohama su existencia? ¿Es algo relevante en el conjunto de sociedades y reuniones digestológicas del mundo?

Debe decirse que sí. Los que se reunieron por primera vez en el Salón de Actos del Colegio Médico de Vizcaya lo hicieron con un objetivo fundamental. Saber que existían, conocerse, tratarse, intercambiar sus trabajos, saber lo que hacía cada uno, ayudarse, convertir en amistad una simple relación profesional.

Si durante todos estos años la Sociedad Vasco Navarra de Aparato Digestivo ha conseguido que en sus contactos prime lo humano sobre lo académico, que sus aportaciones sean sinceras, que sus preguntas y respuestas naden en el mar de la sencillez y que sus "hola" y "adiós" expresen el saludo y la despedida al amigo con quien se ha tenido la alegría del encuentro y el placer del trato mutuo, ha cumplido con su misión con creces.

Dr. Antonio Villanueva Edo