Sociedad Vasco-Navarra
de Patología Digestiva

EMPLEO DEL TATUAJE ENDOSCÓPICO PREOPERATORIO EN EL CÁNCER COLORRECTAL PRECOZ (PT1) Y SU EFECTO EN LA RECUPERACIÓN DE GANGLIOS LINFÁTICOS

Autores

Arteaga Ovejano A. (Presentador) (1), Bayona i Baanders E. (1), Gil Lasa I. (1), Gálvez Triviño M. (1), Mocha Campillo S. (1), Salinas Uhalte X. (1), Alday Cendoya M. (1), Azpeitia Alberdi N. (1), Martínez Manrique A. (1), Daca-Álvarez M. (2), Zaffalon D. (3), Sáez de Gordoa K. (4), Pellisé M. (2), Portillo I. (5), Bujanda Fernández de Piérola L. (1)
(1) Hospital Universitario Donostia. Servicio de Aparato Digestivo
(2) Hospital Clínic. Servicio de Aparato Digestivo
(3) Consorci Sanitari de Terrassa. Servicio de Aparato Digestivo
(4) Hospital Clínic. Servicio de Patología
(5) IIS Biogipuzkoa. Servicio de Aparato Digestivo

Introducción

El tatuaje endoscópico (TE) facilita la localización intraoperatoria de las lesiones colorrectales en la cirugía laparoscópica y se ha postulado que el pigmento del tatuaje migra a los ganglios linfáticos (GL), facilitado su localización. El objetivo de este estudio fue evaluar el uso del TE preoperatorio en el cáncer colorrectal pT1 (CCRpT1) tratado quirúrgicamente y su relación con los resultados quirúrgicos y la recuperación ganglionar.​

Material

Estudio de cohortes retrospectivo multicéntrico (Consorcio EpiT1, 33 hospitales españoles) con 3.161 pacientes con CCR pT1 (2007-2018). Se evaluó la utilización del marcaje en la cohorte global y en el grupo quirúrgico. En la cohorte quirúrgica (1.700 pacientes) se evaluó la tasa de complicaciones postoperatorias, el número de GL recuperados (adecuado si ≥12 GL) y la presencia de GL tumorales positivos.

Resultados

Se realizó TE en el 47,8% (1510/3.161) de los pacientes; el 56,7% requirió una segunda colonoscopia para el marcaje. El 56,1% de las lesiones tatuadas se localizaron en sigma. En la cohorte de cirugía oncológica, el 63,6% (1.082/1.700) fueron tatuados. El TE se asoció a menores complicaciones quirúrgicas (18,7% vs. 26,1%; p<0,001). No hubo diferencias en el tipo de abordaje, márgenes afectos, recidiva ni supervivencia a 5 años. El TE no aumentó el promedio de GL extirpados ni influyó en la recuperación adecuada de ≥12 GL (60,8% en tatuados vs. 61,9%; p=0,67). Tampoco modificó la positividad tumoral de los GL (10,4% vs. 9,5%; p=0,61) ni la detección de ganglio centinela.

Conclusiones

Menos de la mitad de CCRpT1 fueron tatuados, y de ellos más de la mitad requirió una segunda endoscopia. El TE no aumentó el número de ganglios resecados, la recuperación de un número adecuado de los mismos ni el número de ganglios linfáticos positivos.

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